¿San José era virgen? Jerónimo, Tomás de Aquino y la hipótesis del viudo
¿San José era virgen? La tradición latina responde que sí. Jerónimo lo defendió ya en el siglo IV contra Helvidio, y Tomás de Aquino enseña no solo que José fue virgen, sino que emitió voto de virginidad junto con su esposa. La respuesta contraria, la del José viudo y con hijos de un primer matrimonio, es antigua pero nunca fue doctrina de la Iglesia latina.
La pregunta tiene consecuencias. De ella depende la explicación de los «hermanos de Jesús», el modo de entender el matrimonio de Nazaret y la propia figura de José en el arte y en la predicación, donde el anciano de barbas blancas nace precisamente de la hipótesis del viudo. Lo que sigue confronta las fuentes de la biblioteca de Locus Mariologicus y señala dónde divergen.
Dos respuestas antiguas: ¿José virgen o José viudo?
Desde los primeros siglos corren dos explicaciones para los «hermanos» mencionados en los evangelios. La solución llamada epifaniana, ligada a Epifanio de Salamina, supone que José habría tenido una esposa anterior e hijos de ella, lo que le haría viudo y no virgen. La solución jeronimiana, de San Jerónimo, sostiene que los «hermanos» son parientes próximos y que José permaneció virgen.
Ángel Peña, en San José: el más santo de los santos, de 2008, registra el dato histórico con precisión: «San Jerónimo defiende su virginidad en su escrito contra Helvidio». Y añade la consecuencia iconográfica que casi nadie advierte, que desde los primeros siglos varios Padres tuvieron que hablar de un San José joven, y no anciano y viudo.
Nótese lo que está en juego. La imagen popular de un José entrado en años no es un dato de los evangelios, es el residuo visual de una hipótesis exegética. Quien sostiene la virginidad de José tiende a presentarlo joven, porque la castidad en el matrimonio deja de ser efecto de la edad y pasa a ser elección.
Tomás de Aquino: José fue virgen y emitió voto
La afirmación más fuerte viene de la escolástica. Francisco Canals Vidal, en San José en la fe de la Iglesia, remite a la Suma Teológica, III, cuestión 28, artículo 4, donde, escribe, Tomás «no sólo enseña que San José fue virgen, sino también que emitió, juntamente con su esposa, la Virgen, voto de virginidad, a quien sigue todo el coro de los teólogos».
El mismo Canals Vidal formula en otro lugar el argumento de conveniencia que sostiene la tesis: José fue padre de Cristo y esposo de la Virgen, y entre los esposos suele darse igualdad de condición. Si la esposa es virgen, la paridad del vínculo pide que el esposo lo sea también. Es este argumento, y no una piedad vaga, el que los manuales reproducen.
Ángel Peña lleva la reciprocidad a su extremo lógico, al observar que en este matrimonio cada uno de los cónyuges tiene derecho sobre la virginidad del otro: María tiene derecho de conservar la virginidad de José y José tiene el derecho de custodiar la virginidad de María, de modo que ninguno de los dos puede disponer de ella a solas y toda la fidelidad de este matrimonio consiste en conservar la virginidad. La virginidad deja de ser una abstención y se vuelve el contenido mismo del vínculo.
¿Cómo puede ser virginal un matrimonio verdadero?
Aquí está la objeción que se levanta desde siempre: si no hubo unión carnal, ¿hubo matrimonio? La respuesta de Tomás de Aquino, citada en las actas del I Simposio Internacional de Josefología, se encuentra en la Suma Teológica, III, cuestión 29, artículo 2: «verum fuit matrimonium Virginis Matris Dei et Joseph: quia uterque consensit in copulam conjugalem, non autem expresse in copulam carnalem, nisi sub conditione, si Deo placeret», «fue verdadero el matrimonio de la Virgen Madre de Dios y de José, porque ambos consintieron en la unión conyugal, pero no expresamente en la unión carnal, sino bajo condición, si agradase a Dios».
La clave está en la distinción entre copula conjugalis y copula carnalis. Lo que hace el matrimonio es el consentimiento en el vínculo, y ese fue pleno. El acto carnal fue consentido solo bajo condición. El matrimonio es, por eso, verdadero y virginal a la vez, cuestión que se desarrolla al tratar de San José y el drama del repudio.
Andrea Mallimaci añade un detalle que remueve la última dificultad. Comentando el comentario de Tomás a las Sentencias, libro IV, distinción 30, cuestión 2, artículo 1, escribe: «la Santísima Virgen, antes de casarse con José, fue certificada divinamente de que José tenía el mismo propósito. Por eso, no se estaba poniendo en peligro al casarse». El propósito es recíproco y conocido de ambos antes del consentimiento.
Melchor Cano y la crítica a la hipótesis del primer matrimonio
La hipótesis del José viudo recibió, en la segunda escolástica, una objeción de método que sigue siendo actual. Melchor Cano, dominico, catedrático de Salamanca y teólogo imperial de Carlos V en Trento, autor del De locis theologicis, observa, en el estudio dedicado a la figura de San José en Isidoro Isolani, Bernardino de Laredo, Ambrosio Catarino y Melchor Cano: «ningún autor aprobado afirma haber visto ni haber sabido de testimonios atendibles de que existiese otra esposa de José además de María».
Cano describe a continuación el mecanismo del argumento adversario: como se lee en los evangelios que existían «hermanos del Señor» y la fe prohíbe sospechar que fuesen hijos de María, los comentadores tuvieron que conjeturar una explicación, y algunos pensaron en hijos que José habría tenido de otra esposa. El punto de Cano es preciso y vale la pena retenerlo: la esposa anterior de José es una conjetura construida para resolver un problema exegético, no un dato atestiguado. Sobre la solución alternativa, véase quiénes son los hermanos de Jesús en la Biblia.
Lo que la Iglesia profesa y lo que deja libre
Conviene separar los planos. La virginidad perpetua de María es dogma. La virginidad de San José no es objeto de definición dogmática: es doctrina común, sostenida por la tradición latina y por los teólogos, pero sin definición conciliar. La hipótesis epifaniana no fue condenada, y el propio Melchor Cano reconoce que los comentadores de la Escritura la propusieron de buena fe.
Esto explica por qué las iglesias de Oriente conservan con naturalidad la iconografía del José anciano, sin que ello sea error de fe. Lo que la tradición latina afirma, con Jerónimo y Tomás, es algo más fuerte y más coherente con su lectura de los «hermanos»: la castidad de José no es el efecto de una viudez, es una consagración. Sobre el modo en que esta paternidad sin generación carnal se comprende, véase San José, y para el retrato general la josefología.
Preguntas frecuentes
¿San José era virgen según la Biblia?
La Biblia no lo afirma ni lo niega expresamente. Mateo 1,25 dice que José no conoció a María hasta que ella dio a luz, y la discusión sobre el alcance de esa frase es antigua. La afirmación de la virginidad de José viene de la tradición, sobre todo de San Jerónimo contra Helvidio y de Tomás de Aquino.
¿San José tenía hijos de un matrimonio anterior?
Es la hipótesis epifaniana, propuesta para explicar los «hermanos de Jesús». Melchor Cano objetó que ningún autor aprobado atestigua la existencia de otra esposa de José y que la hipótesis es conjetura de los comentadores, no dato recibido.
¿Por qué se representa a San José como un anciano?
Porque la iconografía del anciano nace de la hipótesis del viudo. Ángel Peña registra que, desde los primeros siglos, varios Padres tuvieron que hablar de un San José joven, y no anciano y viudo, precisamente por sostener su virginidad.
¿San José hizo voto de virginidad?
Según Francisco Canals Vidal, Tomás de Aquino enseña en la Suma Teológica III, cuestión 28, artículo 4, que San José emitió voto de virginidad juntamente con su esposa, y en esto le sigue, escribe, todo el coro de los teólogos.
¿La virginidad de San José es dogma de la Iglesia?
No. Dogma es la virginidad perpetua de María. La virginidad de San José es doctrina común de la tradición latina, sostenida por Jerónimo y por Tomás de Aquino, pero no fue objeto de definición conciliar.
¿Quiere profundizar en la josefología?
Locus Mariologicus está preparando el grupo de Josefología – el estudio científico de San José en la Escritura, la Tradición y el Magisterio. Entre en la lista de espera y reciba aviso cuando se abran las inscripciones.
Responses