Hermano que lloras, hermana que sufres, no derramas en vano en el camino doloroso de tu vida las misteriosas semillas de alegría, tus lágrimas, tus dolores. En tu Cruz, como en la de Jesús, que es la de María dolorosa y llorosa, hay fortaleza, esperanza, salvación, victoria, paz, libertad, alegría, consuelo, felicidad.Contempla a tu Madre Dolorosa y llorosa! Si toda la vida de Cristo fue de cruz y martirio, igualmente de traspasar y llorar fue la de su Madre por nuestro amor y debido a nuestros pecados, desde el primer *fiat* de la Anunciación hasta el último *fiat* proferido a los pies de la cruz donde estaba *lacrimosa* de la cual pendía el hijo.Aquella a quien todas las generaciones llamarían bienaventurada, no podría dejar de buscar en esta suprema fuente de bienaventuranza, revelada por la mano de Dios, de este barro creado de nuestra humanidad, es decir, de la fuente del dolor y de las lágrimas santificadas por el Hijo de Dios, hecho nuestro hermano en el dolor y en las lágrimas para redimirnos del dolor y del llanto, del pecado y de la muerte.Por eso, debes invocar como consoladora de tu dolor a María que lloró, llamarla como Madre de toda la ternura en tus sufrimientos de hijo, imitarla como Maestra sabia y fuerte en las horas oscuras y difíciles de tu camino terrenal.Ofrece hoy mismo, por las manos de María, tus lágrimas junto con las suyas a la Justicia divina en espíritu de purificación para tu alma y de reparación por los pecados de tus hermanos. Ofrece, juntamente con la sangre de las divinas llagas de Cristo, las de tu cuerpo herido y de tu corazón dilacerado en unión con los tormentos del Corazón Inmaculado y Doloroso de María.Ten fe, paciencia y amor a tu Cruz, como Ella, la Dolorosa, creyó, llevó y amó su Cruz, que era la de su Hijo divino. También de tu Cruz, como de la suya, brotará alegría y vida.Valor, hermano que lloras, hermana que sufres, no derramas en vano en el camino doloroso de tu vida las misteriosas semillas de alegría, tus lágrimas, tus dolores. En tu Cruz, como en la de Jesús, que es la de María dolorosa y llorosa, hay fortaleza, esperanza, salvación, victoria, paz, libertad, alegría, consuelo, felicidad.Nossa Senhora das Lágrimas está contigo. Os dias de lágrimas terminarão, os dias da alegria que virá, não terão fim.En cada gota que de tus ojos cae, vemos un mar de amor y compasión. En las pruebas de la vida, a ti recurrimos, ahí, buscando en tus lágrimas, consolación.Oh Madre de las Lágrimas, reina del cielo, bajo tu manto sagrado, buscamos refugio. En las horas de dolor, tu presencia alivia la carga pesada, el corazón amigo.En tus ojos, un reflejo de la gloria divina, una luz que ilumina los caminos más sombríos. En cada uno de tus gestos, una invitación al amor y a la paz.Que cada lágrima tuya sea semilla de fe, esperanza y caridad en el corazón. Que, bajo tu amparo, constantemente, caminemos hacia la eterna salvación.Nuestra Señora de las Lágrimas, escucha nuestra oración, en este valle de lágrimas, sé nuestro consuelo y guía. Con tu mano materna, caliéntanos, llévanos al puerto seguro, la alegría.Amém.La devoción a María como consoladora en los sufrimientos se profundiza en el documento *Marialis Cultus* de Pablo VI, que valora a María como modelo de entrega y esperanza.Explore: explore Mariologia, Teologia mariana, Aparições marianas e a Posgrado en Mariología.
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