Cuarto Concilio de Latrán (1215) – firmamos creyentemente: definición dogmática sobre ángeles y demonios
Concilio de Latrán IV (1215)
Presidido por: Inocencio IIIContexto: El mayor concilio medieval.Documento clave: Constitución De fide catholica – cap. 1 «Firmiter credimus»Fuente: Denzinger-Schoenmetzer 800; COD 230-231Texto latino (capítulo 1 «Firmiter»)
Traducción al español:Firmemente creemos y sencillamente confesamos que solo hay un verdadero Dios, eterno, inmenso e inmutable, incomprensible, omnipotente e ineffable, Padre e Hijo y Espíritu Santo: tres personas en verdad, pero una esencia, sustancia o naturaleza absolutamente simple. […]
Un principio para todos los seres: el Creador de todo lo invisible y visible, lo espiritual y lo corporal; quien con su omnipotente poder desde el inicio del tiempo creó simultáneamente de la nada ambas criaturas, la espiritual y la corporal, es decir, la angélica y la mundana; y luego la humana, constituida como una mezcla de espíritu y cuerpo.
Diabolus enim et alii daemones a Deo quidem natura creati sunt boni, sed ipsi per se facti sunt mali. Homo vero diaboli suggestione peccavit.
Las cinco afirmaciones dogmáticas:El Concilio de Latrán IV, en el capítulo «Firmiter», define cinco verdades fundamentales sobre los seres espirituales:Firmemente creemos y simplemente afirmamos que un solo es el verdadero Dios, eterno, inmenso e inmutable, incomprensible, omnipotente e inefable, Padre, Hijo y Espíritu Santo: tres personas verdaderamente, pero una esencia, sustancia o naturaleza absolutamente simple: […]
Principio único del universo: creador de todas las cosas visibles e invisibles, espirituales y corporales: que con su omnipotente poder, desde el principio del tiempo, creó simultáneamente del nada a cada una de ellas, la espiritual y la corporal, es decir, la angélica y la mundana, y luego la humana, como una criatura común formada de espíritu y cuerpo.
El Diablo y los demás demonios fueron, en verdad, creados por Dios naturalmente buenos, pero ellos mismos se volvieron malos. El hombre, sin embargo, pecó por sugestión del diablo.
- Existencia de los ángeles: Dios creó seres puramente espirituales (la «criatura angélica»), contra el materialismo gnóstico.
- Creación temporal: los ángeles fueron creados en el tiempo, «desde el principio del tiempo», no son coeternos con Dios.
- Bondad originaria: «fueron creados por Dios naturalmente buenos» (a Deo natura creati sunt boni), contra el dualismo maniqueo.
- Libertad de los ángeles: la caída no fue por necesidad de su naturaleza, sino por elección libre, «se hicieron malos por sí mismos» (ipsi per se facti sunt mali).
- Acción del diablo en la caída humana: «el hombre pecó por sugerencia del diablo» (homo vere diaboli suggestione peccavit), cf. Génesis 3.
Significado para la teología
El Concilio de Latrán IV resuelve dogmáticamente las cuestiones que dividieron a los teólogos medievales:
- Contra los Cátaros y Albigenses: que afirmaban un dualismo absoluto, dos principios eternos, uno bueno (Dios) y otro malo (Diabo). El Concilio define que hay un solo principio creador, y que incluso el Diabo fue creado bueno.
- Contra los Gnósticos: que negaban la creación del mundo material por Dios. El Concilio afirma que Dios creó todas las cosas, espirituales y corporales.
- Contra cualquier determinismo: que negaba la libertad de los seres espirituales. El Concilio afirma que los demonios eligieron la maldad.
Herencia magisterial
El texto «Firmiter credimus» del Concilio de Latrán IV fue citado integralmente por:
- Concilio de Florencia (1442): Bula Cantate Domino.
- Concilio de Trento: Sesión III, Profesión de Fe.
- Catecismo Romano de San Pío V (1566): ver post sobre el Catecismo Romano.
- Vaticano I (1870): Constitución Dei Filius cap. 1.
- Vaticano II: Lumen Gentium n. 49-50 (santos en el cielo).
- Catecismo de la Iglesia Católica (1992): nn. 327-336 (ángeles) y 391-395 (caída de los ángeles).
Implicaciones pastorales
- La existencia de los ángeles es dogma definido, no opinión libre.
- Los demonios existen como seres personales, no solo como «fuerzas del mal».
- La caída de los demonios fue libre, irreversible y definitiva.
- El ser humano puede ser tentado por el diablo, pero no es forzado a pecar.
- Toda tentación demoníaca puede ser vencida por la gracia de Cristo.
Lectura complementaria
Catecismo de la Iglesia Católica | Catecismo Romano 1566 | Lumen Gentium.
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