Advenimiento: «Ven, Señor»

Advento: María y la espera del Señor en el Adviento
En la iglesia de los primeros siglos, la celebración de la Pascua estaba marcada por la expectativa de la manifestación definitiva del Señor. La vigilia pascual se prolongaba hasta la noche alta, momento en que se iniciaba la liturgia eucarística. Así, el Resucitado aparece entre sus discípulos de modo sacramental, simbolizando un día sin fin con la presencia del sol de la mañana. Esa espera de la segunda venida de Cristo era una característica de la antigua religiosidad cristiana, reflejada en la invocación «Maranatha! Ven, Señor» (Ap 22,17.20).En la concepción pagana antigua, la divinidad era revelada en un día específico del año, cuando habitaba el templo. Por eso, la palabra latina *adventus*, que significa visita o venida, pasó a referirse a la visita del emperador, su cumpleaños o fiesta, celebrada como si fuera su retorno.El Adviento cristiano está ligado al Natal y la Epifanía, fiestas que se complementan. La palabra griega *epifanía* describe la manifestación de esa venida. Aunque no tienen la misma antigüedad e importancia de la Pascua, estas celebraciones ganaron destaque después de la libertad constantiniana, extendiéndose rápidamente en Occidente y Oriente.El Adviento, de origen pagano, inicialmente designaba el aniversario del nacimiento de Cristo y su manifestación, retorno o visita. En la liturgia, posee tres dimensiones: memoria del pasado, misterio celebrado en el presente y anticipación del futuro. Es importante destacar esa triple dimensión para evitar reducir el Adviento a un sentimentalismo en relación al nacimiento del Niño Jesús.La historia del Adviento es compleja y varía según el espacio. Es imposible trazar su historia en la iglesia occidental, pero su carácter escatológico, es decir, la espera de la manifestación final de Cristo, permanece constante. Para recuperar la dimensión escatológica, la reforma litúrgica instituyó, en las dos primeras semanas, ese aspecto, seguido por las celebraciones navideñas y la Epifanía.Se puede afirmar que el Adviento es un estado permanente en la Iglesia, marcada por la espera y esperanza distintivas de la fe cristiana. Adrienne von Speyr destaca que la espera por la venida del Señor se hace más perceptible con la fe expectante de María, que confía en la plena realización y manifestación de Dios en los tiempos.En el Adviento, María sirve como modelo de espera orante. Para una comprensión más profunda del papel de María en la liturgia del Adviento, consulte la Exhortación Apostólica *Marialis Cultus* de Pablo VI. Explore también temas relacionados, como mariología, teología mariana, apariciones marianas y la posgrado en mariología.Pós-Graduación en Mariología
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